jueves, 16 de octubre de 2008

Barrio Universitario: o te controlas o te pierdes.


En el Barrio Universitario en Santiago te puedes encontrar con un bar cada media cuadra, todos económicos al alcance de tu universitario bolsillo. Qué bonito.Son de esos pubs en los que puedes sentir su aliento a antro desde un metro hacia afuera de la puerta. Un halo entre cerveza, cigarro y hormonas acompañado de fuertes melodías al gusto del consumidor.

El Barrio Universitario es el paraíso del vicio. Podemos encontrar locales de comida chatarra, e incluso encontrar comida chatarra sin locales (más conocido como “carritos“) y sin siquiera haber una cuadra de distancia entre ellos, de hecho, a la salida de un restaurant o pub te puedes encontrar con un carrito de comida.

Hay locales para todos los gustos, por ejemplo, si quieres beber alcohol y fumar, si quieres beber pero no fumar o si quieres fumar pero no beber. También hay plazas para los que quieran “volar”, salones de pool y Bowling para los que prefieran una entretención libre de vicios, cafeterías para los friolentos, gelatería para los más acalorados, moteles para los cachondos, farmacias para los hipocondríacos y para los cachondos prevenidos, iglesia para los cristianos, comida vegetariana, etc.

Viviendo dentro del Barrio me he dado cuenta de que muchos jóvenes aprovechan cualquier rato libre para fumar un cigarrillo -o uno a medias cuando el tiempo es muy limitado-, tomarse un café o beber una coca cola de forma desesperada -y cuando digo “una coca cola” no me refiero a un discreto envase de medio litro, sino de un litro para arriba-, y esto sucede siempre, como si en realidad estuviese latente el riesgo de morir si no lo hiciesen. Y cuando termina el break de diez minutos, se echan un chicle a la boca, para masticar como enfermos el rato que no están con un cigarrillo en la boca o la cafeína en la garganta.

Pero tienen justificación, pues claro, el famoso estrés, que se ha convertido en los últimos años en el “comodín excusa” o justificación para todos los males de la sociedad: si te duele la cabeza: estrés, si te duele el colon: estrés, si eres muy distraído(a): estrés, y así la lista es interminable.

En el Barrio Universitario el estrés se respira junto con el humo del cigarro, el de marihuana y el smog de la ciudad. Pero siendo realistas hay quienes en realidad no mueven un solo pelo, pero hoy en día hasta eso les estresa, pues no faltan los patudos con espíritu; y para que vayamos entendiéndonos, esta “condición del alma” no se expresa con un preciso “estoy estresado(a)” sino con un “Estoy chato(a)”.

“Estoy chato” se transforma en la excusa perfecta para “echar a perder” tus pulmones, indigestión, intestino e hígado, o para los otros viciosos, agarrar alguna ETS o salir con un domingo siete.En definitiva, salir entero o por lo menos “singularmente” de la universidad es un reto, pero no muchos logran asimilar esto de forma literal.

Muchos no lo logran, y probablemente los que lo lograron no se fueron sin antes haber dicho “estoy chato” mientras se fumaba un cigarrito o se bebía una cerveza con sus compañeros.Finalmente doy dos consejos a los integrantes del barrio: primero, sea donante, y cúmplale el sueño de salir respirando y caminando de la universidad a un pobre universitario, y segundo, y más trivial: use condón.

Carrete Diurno, hasta que las velas ardan


¿Está aburrido, angustiado, estresado, tiene sed, está de cumpleaños o sencillamente es alcohólico y desearía irse de copas, [o mejor dicho, de “vasos plásticos”] junto a sus compañeros de universidad sin tener que gastar mucho dinero, y a una hora lo suficientemente prudente como para levantarse como tuna al otro día y volver a sus deberes universitarios? Pues el mismo Barrio Universitario le ofrece múltiples opciones que pueden cumplir con sus expectativas.

Al terminar el estresante periodo de exámenes por el cual todo universitario debe pasar, algunos sólo deseamos quitarnos todo ese peso de encima de manera rápida, entretenida y efectiva, pero como somos universitarios y nuestro presupuesto en la mayoría de los casos no alcanza para costearse un relajante fin de semana a un SPA en las Termas de Chillán, recurrimos siempre al nunca bien ponderado alcohol que junto con ahogar penas, ahoga estrés.

Un día cualquiera de la semana, a la hora del día que sea, puedes salir de tu universidad y encontrarte, literalmente, a la vuelta de la esquina con una gama amplia de posibilidades en la cual puedas dejarte llevar por las bondades de Dionisio a un precio razonable.

Las ofertas son muy tentadoras a los bolsillos universitarios, incluso muchos de los locales que existen en el Barrio Universitario reciben cheques los cheques Sodexho que el gobierno otorga a modo de beca alimenticia si el estudiante prefiere esa forma de pago, haciendo caso omiso de la “sugerencia” que traen escrita los cheques a su reverso de no utilizarlos para comprar alcohol o fármacos.

Acá hay para todos los gustos, desde locales rockeros hardcore en los cuales puedas programar tu música favorita en butlitzer, y mover tu cabellera junto a un montón de rockeros chascones sudorosos, hasta pachangueros en donde tocan incesante regetón e incluso hay posibilidades de bailar si te da la personalidad.

Uno de los locales de la primera categoría es el famoso Entrelatas ubicado en Alameda con Avenida Brasil, reconocido por su estética, pues el interior del local está decorado con latas en las paredes, que enmarcan los rostros de leyendas del rock como Jimi Hendrix, John Lennon y Kurt Cobain. La cerveza más barata está a $1100 el litro, cuenta con un butlitzer, muchas mesas, pocas sillas, y unos baños que Dios quiera que no llegues nunca a necesitar.
El Entrelatas es uno de los locales en los que sí reciben cheques Sodexhos a cambio de cerveza, pero es aconsejable ir sólo si tienes los oídos fuertes, y estás consciente de que en cualquier momento puede que tengas que salir arrancando producto de una pelea entre punks y neonazis, lo cual pasa a muy a menudo según carabineros.

En la segunda categoría se encuentra el Kamaleón, ubicado en la calle Salvador Sanfuente con Almirante Latorre.

El local es más pequeño, la cerveza es incluso más barata (hasta $900 antes de las 21 hrs.) y la música es más pachanguera que agresiva. Los baños son más pulcros, pero siguen dejando bastante qué desear, y luego de las 23 hrs pasa a la clandestinidad, pues cierran las cortinas, pero continúa la juerga hasta las 1 AM.

Así que ya sabe, arriésguese en el Barrio Universitario si los bolsillos no le pueden cubrir un carrete en los locales más finos y fashion de Santiago, pero tenga cuidado con las tentaciones del vicio, recuerde que aún tiene una carrera universitaria de la cual egresar.